El 28 de enero pasado la Fundación Cuatrogatos ha publicado los 20 libros ganadores del premio "Fundación Cuatrogatos 2019".
ilustración de la artista española Marta Altés
La Fundación Cuatrogatos es una organización sin fines de lucro creada en Miami, Estados Unidos, por los escritores Sergio Andricaín y Antonio Orlando Rodríguez para trabajar a favor de la cultura y la educación. Entre sus principales objetivos están la investigación y el estudio de la producción editorial en español dedicada a los lectores infantiles y juveniles.
El Premio Fundación Cuatrogatos se instauró para contribuir a la difusión y la lectura de libros de alta calidad creados por escritores e ilustradores iberoamericanos.
Cada año, después de leer, analizar y discutir una amplia y representativa muestra de libros de ficción para niños y jóvenes, publicados en español por pequeñas y grandes editoriales de Iberoamérica y Estados Unidos, un comité realiza la selección de los títulos ganadores del Premio Fundación Cuatrogatos.
En esta edición del premio, se consideraron alrededor de 1 500 libros dados a conocer por 175 editoriales de 19 países.
Se trata de 20 libros altamente recomendados por sus valores literarios y plásticos que, a juicio de nuestra institución, merecen tener la mayor difusión. Al otorgarles este reconocimiento, deseamos contribuir a que lleguen al mayor número posible de hogares, escuelas, bibliotecas y otros espacios donde se propicie el encuentro de los jóvenes lectores con obras de la mayor calidad.
En el boletín en formato digital , están los 20 libros ganadores del 2019, además de los ganadores, el jurado considera incluir en el catálogo títulos de libros finalistas y 100 libros recomendados. Entre los cuales figuran nuestros compatriotas: Javier Enrique Arévalo con el libro "Sofía y las invisibles" y Micaela Chirif, con el libro "Dentro de una cebra" publicado en Argentina por la editorial Limonero (Buenos Aires)
Sinopsis de "Dentro de una cebra" A veces vemos la vida de frente y a veces solo de lado. A veces la miramos a través de la ventana, desde un balcón o protegidos tras unas enormes gafas de sol. Hay momentos en que la vemos toda a cuadritos y momentos en que se pinta entera de rosa. Todos hemos visto en alguna ocasión lo que nos rodea desde un lugar peculiar, pero… ¿te has preguntado alguna vez cómo se vería la vida desde dentro de una cebra?
Te presentamos a Micaela Chirif (foto tomada de esta web)
Micaela Chirif
Sinopsis de "Sofía y las invisibles"
Después de una década, Diego y la niña de los castaños se vuelven a ver en una ceremonia que premia a jóvenes que trabajan para sacar de la miseria a sus comunidades. Al principio, él no la recuerda, pero mientras la escucha hablar la espesura de la selva donde se conocieron se aclara. La pequeña monita que brincaba descalza de un sitio a otro es ahora una hermosa y valiente mujer decidida a cumplir sus sueños y a demostrar que su gente existe, aunque para el resto del país sean invisibles. Alude al drama de la trata de mujeres en la selva del Perú.
Foto de José Miguel Silva Merino
Y aquí una entrevista breve de José Miguel Silva Merino al escritor Javier Arévalo:
Danilo Sánchez Lihón es un especialista en LIJ y poeta peruano. Ha formulado una serie de derechos del niño que giran en torno a la esperanza, al libro y la lectura, la fantasía y la imaginación.
1. Tienes derecho a que cuando aún habitas en el vientre materno tu madre y padre, además de acariciarte deben leerte rimas, cantilenas, poemas y cuentos; si es posible también plantearte una adivinanza de modo que cuando estés en este mundo, y ya sepas hablar, sorprendas a todos dando la respuesta.
2. Tienes derecho a que las personas adultas que te rodean, recreen contigo las aventuras, personajes y situaciones referidas en los libros, hasta después que te hayas dormido, pudiendo ellas seguir con la lectura ya por su propia cuenta.
3. Tienes derecho a exigir que la lectura sea un espacio mágico, admirable y sorprendente; a que todos reconozcan y contribuyan a hacer de ella un acontecimiento fascinante; y a leer en las orillas del mar, en la cumbre las colinas, en un bote surcando el río o trepado en la copa de los árboles. También a leer los libros al revés, si ése es tu deseo.
4. Tienes derecho a que los adultos en tu casa, en la escuela u otro sitio, te lean en alta voz los pasajes de los libros que más te interesan y que al leer su voz sea hermosa, afectiva, plena de resonancias; tronante o apacible según convenga; y que en ella la vida cante su mejor melodía.
5. Tienes derecho a relacionar lectura a libertad y pleno disfrute del encanto y la belleza: a primavera y playa; a montañas, arroyos y cascadas, a setos de flores, a gaviotas volando en el cielo azul; a que los libros sean navíos, peces,cometas; frescos como helados, dulces como uvas, silvestres como fresas. 6. Tienes derecho a que antes de conocer los libros de texto hayas frecuentado los libros de fantasía, leídos en voz alta por las personas mayores, pudiendo tú preguntar muchas veces qué dice en tal o cuál palabra, para descubrir por ti mismo el secreto de la decodificación alfabética. 7. Tienes derecho a indagar en los libros todo lo que se te ocurra acerca de cualquier hecho o cosa del mundo y la vida; a que tu profesor te guíe hasta donde pueda y, después, si él quiere tú puedas guiarlo y orientarlo. 8. Tienes derecho a que leer sea parte de la amistad, afecto y confidencia que debe primar entre adultos y niños con relación a la lectura; a que alguien esté a tu lado y exorcice con su voz algún pasaje oscuro del mundo de los libros. 9. Tienes derecho a que todo libro esté a tu alcance, por los sitios que pases, incluso en jardines y lugares de juego; y a que no pueden haber libros secuestrados detrás de vitrinas ni impedidos de ser hojeados por estar bajo llave. 10. Tienes derecho a nunca ser reprendido por haber deteriorado involuntariamente un libro, motivo por el cual deben estar confeccionados de material adecuado y su costo ha de ser asequible, a fin de no lamentar daños puesto que se trata de ganar lectores aunque se pierdan libros. 11. Tienes derecho a exigir que los libros sean prodigios que te hablen de asuntos significativos; que toda la maravilla esté contenida en ellos, que sean gratos para pasar las mejores horas arrobados en sus páginas. 12. Tienes derecho a que los adultos conozcan tus inquietudes y aficiones e implementen los libros que las satisfagan y no te impongan los libros de su interés; coadyuvando tú a que la vida se enriquezca con las sugestiones de los buenos libros, porque ¿de qué vale que todo sea hermoso si la vida se desenvuelve en sentido contrario? 13. Tienes derecho a que la biblioteca escolar sea preciosa, acogedora y bien iluminada, a que las personas que allí atiendan sean amables y amen a los niños lectores; a no llenar fichas ni papeletas, a que se te preste un libro por indicios de color, olor, tacto y sentido, pudiendo tú preguntar acerca del contenido de tal o cual libro y que la respuesta sea mágica. 14. Tienes derecho a emprender un viaje en razón de celebrarse en el lugar al cual te diriges una gran fiesta en honor al libro, donde animen bandas de músicos, se eleven globos, fulguren castillos con luces de bengala; a que todos los días sean el cumpleaños del libro; a que lengua oral y escrita sean cataratas de un mismo río. 15. Tienes derecho a realizar excursiones con tus profesores a lugares donde hayan ocurrido los acontecimientos que se narran o presentan en los libros. A realizar paseos hacia las ferias de libros, presentaciones de autores y locales de librerías. 16. Tienes derecho a leer libros de poesía y enamorarte de verdad, a leer libros de mitología y extasiarse mirando las estrellas, a leer libros de astronomía contemplando la rotación de los astros, a leer libros de historia pernoctando a campo traviesa en una noche de luna; a exigir que los libros digan la verdad acerca de la vida y del misterio de la muerte. 17. Tienes derecho a que en la escuela y con los maestros practiques en elaborar libros de todo tipo, dándole formas de avión, de barco, de flor; a reconocer como libros a las plantas –sus flores y hojas– a los animales –su pelambre y ojos–, a las calles –sus casas y esquinas–, o a las manifestaciones populares –sus banderas y cánticos–. 18. Tienes derecho a no dar ninguna respuesta sino a formular todas las preguntas con relación a los libros. A no hablar –si así lo decides– cuando una lectura te ha impactado, ni siquiera al regresar después de haber caminado largo rato bajo los árboles. 19. Todo niño tiene derecho a que su sonrisa sea respondida con otra sonrisa, de oreja a oreja de parte de un adulto. Se le pondrá una multa muy fuerte a la persona mayor que no responda con la misma emoción. Al maestro se le suspenderá con un día de trabajo si incurriera en este agravio. Y si un individuo de edad avanzada responde malamente a la sonrisa de un niño se notificará al servicio de Serenazgo del Distrito privándosele de libertad durante todo un santo día 20. Tienen derecho el niño a iniciar un viaje en busca de la clave que explique el misterio del universo; a dejarlo todo con dicho propósito, porque puede ser que este asunto irresoluto ellos lo resuelvan. A dejarse guiar por un chispazo, por un latido, por una corazonada. A ser atraídos por lo ignoto, porque finalmente eso somos: encantamientos, misterio, conjuros, adivinanzas y prodigios en la noche.
El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo, de David M. Barnett
Todos conocemos a alguien como Thomas.
El vecino gruñón que se queja de tu comportamiento incívico en las reuniones de la comunidad de vecinos. El señor que te chista si tiene que esperar un minuto detrás de ti en la cola del supermercado. El compañero que manda un mail con copia a toda la empresa si por error acabas el último rollo de papel higiénico.
Thomas está perfectamente satisfecho yendo siempre por su cuenta, alejándose de los demás y de sus problemas. Pero bajo esa fachada gruñona se esconden una historia y una tristeza que a todos nos resultan dolorosamente familiares. Y está a punto de encontrar una familia que cambiara su manera de ver las cosas.
El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo, de David M. Barnett, es una novela inspirada en un hecho real: un astronauta británico que se equivocó de número al llamar desde la Estación Espacial Internacional en 2015. A continuación os ofrecemos un fragmento de este libro publicado por HarperCollins.
11 DE FEBRERO DE 1978
Hace mucho tiempo, en un cine muy muy lejos de donde ahora mismo se encuentra, el chico y su padre caminan hacia la oscuridad. El chico abraza contra su pecho una bolsa de golosinas y unas palomitas pequeñas, su padre lo conduce por el pasillo con una mano firmemente agarrada a su hombro, la alfombra se les pega a los pies. La película no ha empezado aún, pero las caras de los que se han sentado ya miran hacia los anuncios, bañadas por una luz pálida. Las pequeñas columnas de humo de los cigarrillos se entrelazan y anudan en el vacío negro que hay entre la pantalla y el público. Desde las concurridas filas de asientos se eleva un murmullo sordo de conversación susurrada.
Thomas Major nunca ha sido tan feliz. Este es su regalo de cumpleaños: ir a los cines Glendale a ver la película que le fascina desesperadamente, como si fuera parte de su vida, como si siempre lo hubiera sido y estuviera impresa en su ADN. En casa, situados cuidadosamente sobre el escritorio de su habitación, tiene los regalos de su verdadero día de cumpleaños, del cual hace un mes: unas figuras de juguete de los alienígenas de la cantina de La guerra de las galaxias, dos muñecos de Snaggletooth y Hammerhead, que se colocan sobre unas plataformas giratorias para hacerlos pelear entre sí, y un disco de la banda sonora de la película interpretada por la Orquesta Filarmónica de Londres, colocado con pulcritud junto al viejo reproductor Dansette de su madre y el montón de discos de 45 pulgadas que le regaló con él.
Y ahora Thomas y su padre están en la película. La película de verdad. El fin de semana del estreno. Han hecho una cola que daba la vuelta a toda la manzana para entrar en el cine más viejo de Caversham (y uno de los más viejos de todo Reading), y mientras esperan Thomas le pregunta a su padre si le gustaría ir al espacio.
—Seguramente cuando tengas mi edad habrá ciudades en la luna —dice papá—. No es mi estilo, de todos modos. No hay atmósfera. —Se carcajea y golpea a Thomas en el hombro—. Podrías irte a vivir allí. Como en la canción. Major Tom. Tu madre llevaba unos tres meses embarazada cuando salió esa canción. Creo que por eso quería llamarte Thomas. Me parece que ahora lleva el mismo tiempo embarazada. —Se detiene, luego mira a Thomas—. Por Dios. ¿Esa canción de Fígaro aún es número uno? No me gustaría gritar ese nombre por la ventana para que mi hijo viniera a merendar.
—Se llama Space Oddity —dice Thomas distraídamente—. No se llama Major Tom, se llama Space Oddity.
Mientras hacen cola para entrar, un coche beis pasa junto a la puerta del cine. Frank Major silba.
—Mira qué pasada. Volkswagen Derby. Salió el año pasado. Ya me gustaría tener uno de esos. —Frota el pelo de Thomas con los nudillos—. Pareceríamos un par de tíos muy guays subidos en él, ¿eh?
Thomas se encoge de hombros. No le interesan los coches. Su padre sigue:
—Puede que consigamos uno este año. Pero me gustaría montar un invernadero. Añade valor a la casa, vaya que sí. Pero podríamos reformar el desván también. Hay una casa en la calle de al lado que tiene porche acristalado, y le han reformado el desván. La sacaron por veintitrés mil pavos el año pasado, ¿no te parece increíble?
Aún no es de noche pero el cielo ya está de color azul profundo. La luna llena está muy cerca del horizonte, sobre los tejados negros. Como una moneda de diez peniques, dice papá. Thomas cierra un ojo y pone el pulgar y el índice alrededor del disco lunar.
—¡La tengo, papá! ¡Tengo la luna!
—Métetela en el bolsillo, hijo —dice—. No sabes cuándo puedes necesitarla. Venga, parece que por fin vamos a entrar.
Thomas mete la mano en el bolsillo del pecho de su camisa marrón y deja caer la moneda de diez céntimos lunar, invisible, sin peso. La tripa de Thomas todavía está amablemente hinchada por el menú de la comida, pero aún le queda sitio para chucherías y dulces. Su padre mueve la cabeza y murmura «Parece que no tengas fondo» antes de dejar el dinero en la taquilla.
Ahora papá lo dirige hacia un asiento solitario al final de una fila, junto a un hombre y una mujer con tres niñas pequeñas. Thomas siente un nudo en el estómago, algo que no sabe nombrar. Mira interrogativamente a su padre.
—¿Por qué solo una butaca?
—Quédate aquí —dice papá, y vuelve para hablar con la mujer que vende helados. El cabello de la mujer parece tallado en granito y su cara también, la cual gira hacia Thomas. Le clava dos ojos como alfileres a través de la penumbra. Papá le da un billete de una libra y ella le ofrece dos helados de chocolate. Vuelve a mirar a Thomas, luego a papá, que hace una mueca y le da otro billete de una libra. Luego vuelve hacia Thomas acompañado por la mujer. Thomas tiene las palomitas apoyadas sobre las rodillas y las golosinas en el bolsillo. Papá le pone un helado en las manos.
—Thomas, hijo —dice—. Papá tiene que ocuparse de unos asuntos.
Thomas lo mira y pestañea.
—¿Qué asuntos? ¿Y la película?
—No pasa nada. Es muy importante. Es…—Mira hacia la pantalla como si esperara encontrar algún tipo de inspiración—. Es una sorpresa para mamá. —Se da golpecitos en un lado de la nariz—. Recuerda las reglas del «día de chicos», ¿vale? Que quede entre nosotros.
Thomas también se toca la nariz, pero sin mucha convicción. Siente un vacío en el estómago, como un gran bostezo.
—Esta es Deirdre —dice papá—. Te va a echar un ojo hasta que yo vuelva.
La mujer mira a Thomas por encima de la nariz, la boca fruncida en una línea estrecha y descolorida, como si el escultor no se hubiera esforzado en hacerla parecer humana.
—¿Cuánto vas a tardar? —dice Thomas, sintiendo el peso de toda la negrura del cine contra su espalda, sintiéndose muy solo.
—Antes de que te des cuenta estoy aquí —contesta papá, y guiña un ojo. Luego empieza la música y Thomas se vuelve hacia la pantalla llena de estrellas y palabras que se van desplazando, alejándose de él.
Nos encontramos en un periodo de guerra civil. Las naves espaciales rebeldes, atacando desde una base oculta, han logrado su primera victoria contra el malvado Imperio Galáctico. Thomas se vuelve para mirar a su padre, pero ya se ha marchado.
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Autor: David M. Barnett.
Título: El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo.
El conocido astrofísico y comunicador científico estadounidense Neil deGrasse Tyson, respondiendo a la pregunta ¿Qué libros deberían ser leídos por cada una de las personas inteligentes del planeta? que le hizo un usuario de Reddit, recomendó leer 8 libros, argumentándolo con una pequeña frase.
La Biblia: “para aprender de que es más fácil que otros te digan qué pensar y creer, de lo que es pensar por ti mismo”
El sistema del mundo de Isaac Newton: “para aprender que el universo es un lugar cognoscible.”
El origen de las especies de Charles Darwin: “para aprender de nuestro parentesco con el resto de la vida en la Tierra.”
Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift: “para aprender, entre otras lecciones satíricas, que la mayoría del tiempo los seres humanos son Yahoos.”
La edad de la razón de Thomas Paine: “para aprender cómo el poder del pensamiento racional es la fuente primaria de la libertad en el mundo.”
La riqueza de las naciones de Adam Smith: “para aprender que el capitalismo es una economía de la codicia, una fuerza de la naturaleza en sí misma.
El arte de la guerra de Sun Tzu: “para aprender que el acto de matar a otros seres humanos puede ser elevado a un arte.”
El príncipe de Maquiavelo: “para aprender que la gente que no está en el poder va a hacer todo lo posible para adquirirlo, y la gente en el poder va a hacer todo lo posible para mantenerlo.”
¿Qué os parece la lista? Personalmente, he de confesar que sólo he leído la mitad de las obras. La razón principal es que la mayoría de las obras fueron escritas hace mucho tiempo, y para mí el tiempo transcurrido no me dice necesariamente nada sobre la calidad de la obra.
Cada año "Lima cómo vamos" publica informe que recoge opiniones de percepción en Lima y Callao. Para el año 2018 ha medido los siguientes temas:
Satisfacción con la ciudad
Seguridad ciudadana
Movilidad y transporte
Ambiente
Espacios públicos
Vivienda y servicios públicos
Manifestaciones culturales, deporte y recreación
Educación
Salud
Economía, pobreza y desigualdad
Cultura ciudadana
Participación ciudadana
Gestión pública
En la sección de "manifestaciones culturales, deporte y recreación", se menciona los Hábitos de la lectura de la población de Lima metropolitana y Callao.
Las cifras son más que desoladoras, el porcentaje de limeño o chalaco que lee un libro al año es de, en Lima el 14% leyó solo un libro en el año. Y en el Callao el 12.3% leyó un libro al año. En la siguiente imagen se puede leer parte del informe relacionado al tema de Hábitos de lectura.
Aquí compartimos la tabla con los resultados, a la pregunta ¿Cuántos libros ha leído en su tiempo libre?
VISITAR BIBLIOTECAS
Y como la sección, también pregunta a limeños y chalacos por las principales actividades que realizan las personas como actividades recreativas, observamos que no se considera entre las alternativas "VISITAR BIBLIOTECAS", si está "Ir a feria de libro" que la realiza el 13.7% en Lima y el 10.00 en el Callao.
Creemos que visitar bibliotecas o ir a la biblioteca, podría incluirse como una actividad recreativa, ya que en la actualidad las bibliotecas, no solamente ofrecen el servicio de lectura, sino también actividades de extensión bibliotecaria, como talleres para niños, jóvenes, adultos y adulto mayor.
Quizás la asistencia a biblioteca esté asociada a la actividad académica, sin embargo al presentarla como una alternativa de actividad recreativa, pueda entenderse a las bibliotecas, públicas principalmente, como un espacio para todos y en el cual encontraremos diversas actividades.
Celebrar el primer Día Internacional de la Educación
Al proclamar este Día, los Estados Miembros reconocen la importancia de adoptar medidas que garanticen una educación inclusiva y equitativa de calidad, en todos los niveles, para que todas las personas puedan acceder a un aprendizaje durante su vida escolar. De esta manera, con los conocimientos y las aptitudes que adquieran, estarán preparados para aprovechar las oportunidades que se les presenten y podrán participar plenamente en la sociedad y contribuir así al desarrollo sostenible...
La educación es un derecho humano
El derecho a la educación está consagrado en el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La declaración exige la educación primaria gratuita y obligatoria. La Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada en 1989, va más allá al estipular que los países deberán hacer que la educación superior sea accesible para todos.
La educación es clave para el desarrollo sostenible
Cuando se adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la comunidad internacional reconoció que la educación es esencial para el éxito de sus 17 objetivos. El Objetivo número 4 de Desarrollo Sostenible tiene, concretamente, como objetivo “garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” para el año 2030.
Los desafíos para lograr la educación universal
La educación ofrece a los niños y las niñas una oportunidad de salir de la pobreza y un camino para alcanzar un futuro prometedor. Sin embargo, alrededor de 264 millones de niños y adolescentes de todo el mundo no pueden acceder a una escuela o completar su educación. Más de una quinta parte de estos están en edad de asistir a la escuela primaria.
La pobreza, la discriminación, los conflictos armados, las emergencias y los efectos del cambio climático son factores que amenazan su acceso a la educación. La migración y los desplazamientos forzosos afecta negativamente también al acceso a la educación, como muestra el Informe de seguimiento de la Educación en el mundo.