viernes, 2 de noviembre de 2012

La bibliotecaria de Basora

La bibliotecaria de Basora: Una historia real de Irak, escrita e ilustrada por Jeanette Winter


Alia Muhammad Baker es la bibliotecaria de Basora. Durante 14 años su biblioteca fue un lugar de encuentro para todos aquellos que aman los libros. Hasta que empezó la invasión de Iraq. Esta es una historia real acerca de la lucha de la bibliotecaria por salvar el valioso fondo de la biblioteca y que nos recuerda a todos que, en el mundo entero, el amor por la literatura y el respeto por el conocimiento no conocen fronteras. A partir de 7 años. 
* Un libro basado en una historia real y actual (recogida en el año 2003 por el New York Times).


Nota de la autora:

La invasión de Iraq alcanzó Basora el 6 de abril del 2003. Con la ayuda de amigos y vecinos, Alia Muhammad Baker, la directora de la Biblioteca Central de Basora, consiguió rescatar el setenta por ciento de la colección de la biblioteca antes de que ésta se incendiara nueve días más tarde. Shaila K. Dewan, reportera del New York Times fue la primera en revelar estos hechos al mundo, después de haber oído la historia de Alia y su biblioteca durante una visita al restaurante de Anis Mamad, el Hamdan, que se encuentra cerca de la biblioteca i tiene fama de ser uno de los mejores de Basora. El intérprete de Shaila le dijo que Anis tenía una historia increíble que contarle sobre la guerra, así que Shaila le pidió una cita. Alia también estuvo presente, y juntos compartieron esta sorprendente historia.

Poco después de que la biblioteca fuera destruida, Alia sufrió una apoplejía y la tuvieron que operar del corazón. Pero ahora se está recuperando, y, a pesar de todo, está decidida a ver la reconstrucción de la biblioteca.


Jeanette Winter
Ha escrito muchos álbumes ilustrados que han sido elogiados tanto por por sus textos, basados muchos en temas comprometidos de la vida real, como por sus ilustraciones. Por lo general, los dibujos de sus ilustraciones son sencillos, sin desorden, y tienen poco sombreado o profundidad de campo, que los hacen parecer planos y no realistas. Este enfoque ha llevado a muchos a determinar su estilo como "arte popular", pero es más complejo que eso, afirman algunos críticos.
Sus padres emigraron de Suecia a los Estados Unidos y se establecieron en Chicago, donde nació. Los tres (era hija única) vivían en un edificio de apartamentos en el tercer piso. La vista desde la esquina de su habitación a través de los árboles de la acera le llevó a soñar e imaginar.
Su fascinación por convertirse en una artista le ha llevado a estudiar este proceso en sus libros. Cree que el impulso para escribir o para pintar o bailar o cantar viene del mismo lugar, y que sólo tenemos que encontrar el camino para cumplir el sueño.
Jeanette Winter vive en Nueva York con su esposo, el pintor Roger Winter. Sus dos hijos, Jonás y Max, ambos poetas, viven en Nueva York.

Más ilustraciones aquí

Aquí un vídeo con las ilustraciones del cuento:

lunes, 8 de octubre de 2012

Ana Maria Machado obtiene el VIII Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil 2012


La escritora brasileña recibirá el galardón el próximo 27 de noviembre, en el marco de la 26 Feria Internacional del Libro de Guadalajara

Ana María Machado es una mujer convencida de que la lectura es un camino al futuro. De esta convicción se ha alimentado para crear una obra artística que ha sido reconocida fuera y dentro de Iberoamérica a lo largo de más de cuatro décadas, en las que  su narrativa, obras de teatro, ensayos, poemas y trabajo periodístico  han circulado por el mundo. Su obra literaria, dirigida a niños, jóvenes y adultos, aborda un amplio registro de temas y el tratamiento de los mismos  ha revolucionado las nociones de género, de tradición y de alteridad en el mundo de la literatura para niños y jóvenes. El compromiso social y la reflexión sobre la literatura han sido puntos clave en el desarrollo de sus escritos teóricos, y otro punto relevante de su obra es la recreación de la cultura brasileña a la que su escritura otorga una proyección universal. 

Por lo anterior y porque su obra se distingue por “un estilo narrativo sencillo y complejo a la vez, que apela a la inteligencia del lector, con un lenguaje cuidadoso, lírico, ameno y que recupera la riqueza de la oralidad”,  Ana Maria Machado ha merecido el VIII Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, como reconocimiento a su trayectoria literaria. La gran influencia que sus textos han ejercido sobre otros escritores fue destacada por  Evelyn Arizpe, Laura Guerreo, Cristina Taquelim, Victoria Uranga y Jochen Weber, integrantes del jurado de la octava edición del Premio dotado con 30 mil dólares, que será entregado en el marco de la 26 Feria Internacional del Libro de Guadalajara. 

Machado nació en Santa Teresa, Río de Janeiro, Brasil, en 1941. Periodista y profesora de letras, comenzó su trabajo literario en los años setenta, con un estilo que desde sus inicios enfatizó el aspecto lúdico y fundador del lenguaje. En 1997, recibió el Premio Jabuti, considerado el más importante premio literario de Brasil, y en 2000 obtuvo el Premio Andersen, el más prestigioso galardón de las letras infantiles.

Fundado en 2005 con el objetivo de impulsar la literatura infantil y juvenil en Iberoamérica, el Premio SM es convocado anualmente por la Fundación SM, el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), la International Board on Books for Young People (IBBY), la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OREALC-UNESCO), con la colaboración de la FIL Guadalajara. Los ganadores anteriores han sido Juan Farias (2006), Montserrat del Amo y Gili (2007), Bartolomeu Campos de Queirós (2008), María Teresa Andruetto (2009), Laura Devetach (2010) y Agustín Fernández Paz (2011). www.iberoamericanosm-lij.com


Entrega del VII Premio Iberoamericano SM de la Literatura Infantil y Juvenil
Martes 27 de noviembre, 18:00 horas. Salón 2, Expo Guadalajara

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Día de la Bibliodiversidad en Perú


El día de la Bibliodiversidad o “Día B” se celebra todos los años el 21 de septiembre en diversos países en todo el mundo y tiene por objetivo llamar la atención sobre la importancia del libro como bien cultural, los beneficios de su libre circulación y su función social. 

La bibliodiversidad es la diversidad de producciones editoriales (principalmente de libros) y se refiere a la necesaria pluralidad de contenidos y perspectivas que no se suele encontrar en el actual circuito comercial del libro. 

Los editores independientes invitamos a la comunidad lectora a convertirse en los actores y defensores de la diversidad cultural a través de los libros.

Consejos para celebrar El Día B:

1. SUELTA DE LIBROS. Participa en la suelta de libros que se llevará a cabo en el Parque Kennedy desde las 17:00 horas este viernes 21 de setiembre. Lleva un libro y suéltalo a nuevos manos (bancas, jardines, carretillas, etc.). 

2. CONCURSO DE FOTOGRAFÍA. También puedes soltar un libro en cualquiera de tus lugares preferidos (parques, restaurantes, plazas o donde se te ocurra). Tómale una foto (a la escondite y al momento en que es encontrado por un extraño) y etiqueta en facebook a “El Día B Perú” o súbela a la página: http://www.facebook.com/ElDiaBPeru
La foto más inusual y en el lugar más creativo se llevará un pack de libros de las editoriales que promueven el Día B.

3. REGALA UN LIBRO. Las editoriales independiente del Perú ofreceremos 20% de descuento los días 21, 22 y 23 de setiembre en todos nuestros títulos en las siguientes librerías: Sur y La Casa Verde.

4. LECTURA LITERARIA. Conoce el aporte de las editoriales independientes a la bibliodiversidad en el Perú. Asiste a la lectura literaria en el Centro Cultural “Voces con Sentido” (Grau 715, Barranco. A media cuadra del cruce con Saenz Peña) a las 19:00 horas. Participan autores de las editoriales:

Borrador Editores: Lucho Zúñiga
Estruendomudo: Dany Salvatierra
Altazor: Miguel Ruiz Effio
Paracaídas Editores: Karina Valcarcel
Casa Tomada: Gianfranco Languasco
Sarita Cartonera: Alejandro Neyra
Lustra: Víctor Ruíz
Azul Editores


domingo, 16 de septiembre de 2012

Las frases eróticas más bellas de la literatura


¿Quién no ha buscado, incluso antes de haber comenzado a leer una novela, el capítulo "caliente", el que más que ningún otro firma el talento y la imaginación del autor?

* Se había puesto a
 repetir mi nombre como una letanía. Bajito. Así es como mi nombre se convirtió en un lamento. Pascual Quignard.

* Si hubiera dicho que su abrazo iba más allá del abrazo, tanto que al final se confundían sus contornos, tanto que nuestra carne desaparecía, tanto que perdíamos nuestra respiración, devorados ella y yo por la misma boca sangrienta e insaciable. Mircea Eliade.

* Jamás había sido besada por una mujer, con fuerza, a fondo, completamente, como por un hombre (...) tuve esta revelación igual que se penetra en una sala misteriosa, cuando me arrastró allí donde imaginaba no poder soportar más el dolor y luego más lejos aún, allí donde no había dolor en absoluto. Kate Millet.

* Ya no es altiva, la despreciadora voluptuosa la que estrecho sobre mi corazón. (...) Es mi voz, esta voz que murmura: Lo que quieras, lo que me pidas, lo haré, lo haré. Pierre Benoit.

* (...) experimentar una vez más este instante trémulo, tenerle, conocerle y dejarle irse, como un pájaro cautivo que sentimos palpitar bajo nuestros dedos antes de liberarle en el aire claro. "¡Ahora, sí! ¡Oh Dios mío!" le oí exclamar al segundo de su vuelo. John McGahern.

* Nigromanta le esperaba para enseñarle, en primer lugar, a hacer como las lombrices, luego como los caracoles y finalmente como los cangrejos... Gabriel García Márquez.

* Sin embargo, no decía ni una palabra, parecía estar inmóvil, insensible a sus terribles golpes, y yo simplemente distinguía en ella un movimiento convulsivo de sus dos nalgas, que se estrechan y dejaban de estrecharse a cada instante. Jean-Baptiste de Boyer d´Árgens.

* Le unté con crema el ano. Tenía nalgas de ángel. Entré en ella como en una religión. Bertrand Blier.

* Me concedió algunos minutos de tregua antes de volver con un objeto que no reconocí enseguida, sino que se reveló como un simple calzador de hierro forjado sobre un tallo de bambú que ella probó en su palma antes de volverme contra la pared... Almudena Grandes.

* Y cuando sintió una mano que se deslizaba por entre las bragas bordadas de encaje, justo para desnudar sus riñones con precisión -pero tiernamente, con reverencia-, la idea que se le vino a la cabeza, es que estaba muy contenta de estar en Inglaterra, y de aprender las costumbres británicas. Helen Zahavi.

* Y el último de mis besos se perdió entre sus labios húmedos, mojados de deseo, enardecidos por el jugueteo de mi lengua en ese pequeño razgo de carne que endurecido, no dejaba de temblar hasta llenar mi boca del sabor más intenso. Don Juan De Marco.

Texto: 
del perfil de facebook: Por el derecho a un orgasmo diario


viernes, 7 de septiembre de 2012

I Concurso de Fotografía Bibliotecaria "InFotos"


En el marco de la celebración del 31º aniversario de la Escuela Académico Profesional de Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos - UNMSM (Perú) el Centro de Estudiantes de Bibliotecología y Ciencias de la Información (CEBCI), los invita a participar en el 1er concurso de fotografía denominado “INFOTOS” 2012 en el que se premiarán a las tres mejores fotografías que se hayan incluido en el espacio biblioteca y su proyección social.

Las temáticas:
Las fotografías presentadas al concurso de esta primera edición tendrán como temáticas:“La bibliotecología y su fin en la sociedad”. 

La participación:
El concurso está dirigido a todo aficionado a la fotografía de pregrado o egresado que pertenezca a la Especialidad de Bibliotecología y Ciencias de la Información y también a todo aquél personal que labora en cualquier centro de información.

Fecha de premiación:
Viernes 16 de noviembre.
Lugar de premiación:
Aula 3-B, Facultad de Letras y Ciencias Humanas, UNMSM.

INFORMES:
cebciunmsm@gmail.com

Las bases en este enlace

jueves, 6 de septiembre de 2012

El árbol de lilas


María Teresa Andruetto
Ilustraciones de Liliana Menéndez

Para Alberto


UNO
Él se sentó a esperar bajo la sombra de un árbol florecido de lilas.


Pasó un señor rico y le preguntó: ¿Qué hace sentado bajo este árbol, en vez de trabajar y hacer dinero?
Y el hombre le contestó:
Espero.


Pasó una mujer hermosa y le preguntó: ¿Qué hace sentado bajo este árbol, en vez de conquistarme?
Y el hombre le contestó:
Espero.

Pasó un niño y le preguntó: ¿Qué hace Usted, señor, sentado bajo este árbol, en vez de jugar?
Y el hombre le contestó:
Espero.

Pasó la madre y le preguntó: ¿Qué hace este hijo mío, sentado bajo un árbol, en vez de ser feliz?
Y el hombre le contestó:
Espero.


DOS
     Ella salió de su casa.
     Cruzó la calle, atravesó la plaza y pasó junto al árbol florecido de lilas.
     Miró rápidamente al hombre.
     Al árbol.
     Pero no se detuvo.
     Había salido a buscar, y tenía prisa.

     El la vio pasar,
     alejarse,
     volverse pequeña,
     desaparecer.
     Y se quedó mirando el suelo nevado de lilas.

     Ella fue por el mundo a buscar.
     Por el mundo entero.


     En el Este había un hombre con las manos de seda.
     Ella preguntó:
     ¿Sos el que busco?
     Lo siento, pero no,
     dijo el hombre con las manos de seda.
     Y se marchó.

     En el Norte había un hombre con los ojos de agua.
     Ella preguntó:
     ¿Sos el que busco?
     No lo creo, me voy,
     dijo el hombre con los ojos de agua.
     Y se marchó.

     En el Oeste había un hombre con los pies de alas.
     Ella preguntó:
     ¿Sos el que busco?
     Te esperaba hace tiempo, ahora no,
     dijo el hombre con los pies de alas.
     Y se marchó.

     En el Sur había un hombre con la voz quebrada.
     Ella preguntó:
     ¿Sos el que busco?
     No, no soy yo,
     dijo el hombre con la voz quebrada.
     Y se marchó.

TRES
     Ella siguió por el mundo buscando, por el mundo entero.
     Una tarde, subiendo una cuesta, encontró a una gitana.
     La gitana la miró y le dijo:
     El que buscas espera, bajo un árbol, en una plaza.

     Ella recordó al hombre con los ojos de agua, al que tenía las manos de seda, al de los pies               
     de alas y al que tenía la voz quebrada.
     Y después se acordó de una plaza, de un árbol que tenía flores lilas, y del hombre que  
     estaba sentado a su sombra.

     Entonces se volvió sobre sus pasos, bajó la cuesta, y atravesó el mundo. El mundo entero.
     Llegó a su pueblo, cruzó la plaza, caminó hasta el árbol y le preguntó al hombre que estaba 
     sentado a su sombra:
     ¿Qué hacés aquí, sentado bajo este árbol?

     Y el hombre dijo con la voz quebrada:
    Te espero.
     Después él levantó la cabeza y ella vio que tenía los ojos de agua,
    la acarició y ella supo que tenía las manos de seda,
    la llevó a volar y ella supo que tenía también los pies de alas.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Discurso de María Teresa Andruetto al recibir el premio Andersen 2012


Compartimos el discurso de María Teresa Andruetto al recibir el premio Andersen 2012

A las autoridades aquí presentes, 
Al equipo directivo de IBBY, 
a la impronta de su fundadora Jella Lepman, 
a los representantes de las delegaciones aquí presentes, 
a ALIJA delegación argentina del IBBY, 
al Honorable Jurado de este premio, 
a mi compañero de premiación Peter Sis, 
a las instituciones que en el mundo difunden la literatura infantil de calidad, particularmente a CEDILIJ, mi casa
madre, 
y a los escritores, ilustradores, especialistas y editores latinoamericanos, 
por las convicciones de trabajo, la alegría compartida, el afectuoso acompañamiento.

Me crié en un pueblo de provincia, en un país de un continente que comparte casi en su totalidad una lengua. Pese a su abrumadora masividad, ya que se trata de la voz de más de 450 millones de personas, su literatura ocupa un lugar en cierto modo periférico en la traducción a otras lenguas. Este castellano mío, cuna del barroco y el conceptismo, no es sin embargo una sola única lengua sino un abanico de variantes desarrolladas en España y Latinoamérica, formas de habla y escritura mestizadas por los pueblos originarios y los aportes de africanos, europeos y asiáticos que –esclavizados, sometidos, aceptados o bienvenidos - impregnaron nuestros modos de decir y de pensar. 
La frase de mi casa fue: este país generoso recibió a tu padre. Desciendo de emigrantes, es decir de pobres y desterrados. Desde que recuerdo y seguramente también desde antes, escuché historias de personas que habían llegado hacía muchos años a América, hombres y mujeres cuyos modestos episodios adquirían relevancia en el relato. Fui criada por una madre a la que le gustaba contar historias y por un padre que había dejado a su familia en Italia y reconstruía al infinito el largo viaje a Argentina, el encuentro con mi madre. Me crié en la llanura argentina, entre personas a la vez melancólicas y pragmáticas, en una familia con mucha apetencia de saber, una casa en la que siempre hubo libros y donde se contaba con muchos detalles el pasado de los que habían estado antes. Tal vez por eso me apasiona lo extraordinario en la vida de cada uno de nosotros, lo extraordinario de la vida en sí misma. 
Dentro de esa familiaridad con los relatos y los libros, en la idea de que había que saber un poco de todo para poder habitar en el mundo, recuerdo el momento en que descubrí, en la cocina de casa, en un libro muy de la época, que esos dibujos llamados letras podían unirse y formar palabras y que esas palabras eran los nombres de las cosas. No se trataba de literatura, era la vida misma que –suponía yo- se presentaba de ese modo para todos, en todas las casas y en todas las familias. Años más tarde comprendí que no todos los niños tenían acceso a los libros y eso hizo que tomara cierto rumbo, el de trabajar en la construcción de lectores. 
Dar sentido a la experiencia; en esa conciencia reside la belleza de la vida. Vivir conscientes es al mismo tiempo defender nuestra particularidad como individuos y como pueblos. Es muy fuerte la demanda para que los libros unifiquen sus asuntos y sus usos del idioma, se vuelvan un poco neutros, pero la literatura busca lo particular, el palpitar de la lengua, su permanente escurridizo movimiento. En más de una ocasión, editores de otros países o de otras lenguas me han dicho que mi escritura era “demasiado argentina”, pero es justamente ahí, en las palabras de la sociedad que nos contiene, donde reside el desafío de un escritor, su campo de batalla. A la vez, mientras más ahondamos en lo particular, mientras menos estándar es nuestra escritura, más difícil se vuelve su exportación. En mi caso esto se complejiza, porque he escrito desde las diferencias del castellano argentino en las diversas regiones de mi país, no porque quiera hacer un paneo por los modos de hablar de mi tierra sino porque el narrador elegido me lo pedía. Es que imagino un narrador e intento escuchar cómo habla, y él me abre la puerta, me enseña el camino a seguir. He vivido el acto de escribir como una defensa de lo más propiamente mío, intento de capturar un animal hecho de palabras, en el deseo de encontrar allí algo para ofrecer a otros. El camino hacia la propia cosa y el propio modo de decir, ya que la máxima aspiración de un escritor es construir con la lengua de todos, una lengua nunca escuchada todavía.
En qué tradición debe insertarse una escritora descendiente de europeos que se crió en un pueblo de un país latinoamericano, una mujer cuya madre jamás hubiera soñado que sus hijos fueran a la universidad, alguien que accedió a estudios superiores porque en su país existe la educación gratuita, la universidad pública. ¿En qué fuente beben los escritores para niños en nuestros países? Lo universal y lo local, lo latinoamericano y lo europeo, lo central y lo periférico, lo clásico y lo contemporáneo, lo destinado a niños y lo publicado para adultos nos agitan y azuzan en una red de tensiones donde la mayor riqueza es el desacato, el desacomodo y el cuestionamiento, todos ellos propicios para la creación. Por eso la necesidad de liberar de ataduras y corsés a la Literatura Infantil, la importancia de centrarla en el trabajo con el lenguaje, como intenté decir en mi libro Hacia una literatura sin adjetivos. A comienzos de la recuperación democrática en mi país, mi generación comenzó a llevar a las aulas una frase, una convicción: “la literatura infantil es también literatura”. Pero para que eso que decimos sea verdad, debemos sortear sobreactuaciones, estereotipos y retóricas que pueblan tantos libros para los niños, escrituras serviles disfrazadas con ropajes nuevos. 
Escribo para comprender, o tal vez buscando ser comprendida. Camino de conocimiento para mí y también tal vez para quien me lee, palabras que pueden despertarnos como a la durmiente princesa de uno de mis cuentos. Lo que escribo es fruto de mi tiempo, de mi sociedad, de mi experiencia, no tanto por las peripecias que narro, sino sobre todo por el uso del lenguaje, porque en el lenguaje de todo escritor se reflejan sus convicciones y contradicciones, su conocimiento y su confusión. Es en las palabras donde se libra el combate, y es de palabras la grieta por donde acceder a una lengua privada en el inmenso mar de la lengua social. Una grieta que haga balbucear a la lengua oficial, una suerte de contrapoder frente a lo uniforme y lo hegemónico. 
He buscado a lo largo de estos años quién sabe qué en distintos géneros, he lanzado botellas al mar de lectores diversos, siempre pensando que no hay espacios cerrados entre lo que interesa a niños o jóvenes y lo que le puede interesar a un adulto. No hay para mí muchas diferencias entre escribir para unos u otros, de hecho no pienso en los niños cuando escribo. Se trata más bien del deseo de mirar “desde los ojos de otro” ciertas imágenes que me interpelan, que se resisten al olvido. Al escribir me enfrento sobre todo a mis prejuicios, me pongo en cuestión, y desearía que mi lector – por niño o grande que sea- se pusiera también en cuestión, se viera llevado a tomar posición. La escritura proviene de un intenso mirar y de una intensa escucha. Con la emoción como brújula, dependo de eso, pero intento mantenerme alerta porque muy a menudo algo me distrae o se empaña y pierdo el rumbo. 
La historia del arte es también la historia de la subjetividad humana, necesidad de compartir dolores, alegrías o asombros con otros individuos contemporáneos o futuros; intentos de agregar algunas palabras al gran relato del mundo. En cuanto a mí, me gustaría llegar al corazón de quien me lee, llevarlo a sentir y a pensar, porque contra el adormecimiento de la conciencia, la literatura nos propone una de las inmersiones más profundas en nosotros y en la sociedad de la que formamos parte. La literatura se construye con un bien social –el lenguaje- , un bien que es de todos, y se alimenta de los relatos que esa sociedad genera. Es bueno recordar cada tanto que los escritores nos apropiamos de ese patrimonio común y que ese patrimonio regresa para pedirnos que volvamos la cabeza hacia los otros. Para pedirnos que miremos y escuchemos con atención, con persistencia, con imprudencia, con desobediencia, no para dar respuestas sino para generar preguntas. Hay algo sagrado entre un escritor, su lengua y su sociedad. La ligazón entre las condiciones de una cultura y las formas estéticas que un individuo encuentra marcan el camino de regreso a dolores personales o sociales que, en la alquimia del trabajo, lograron mutar en hondura, armonía o belleza, tal como nuestro admirado Andersen transformó la miseria o el desprecio en La vendedora de cerillas o El patito feo. 
Se trata entonces del camino de una mujer hacia lo propio de sí y de su sociedad. Lo propio, eso que es también lo desconocido de nosotros, una voz alimentada y sostenida por las voces de muchos otros. Así, buscando mi propia identidad en la historia de un muchacho que atraviesa el océano, en la de niños cartoneros en una villa de emergencia, en la de una niña que ansía vivir con su madre o en la de una joven un poco extraviada -personajes adormecidos, íntegros o necesitados de amor- estaba buscando de algún modo misterioso la identidad de mi pueblo. En los últimos años, he tomado conciencia de eso, pero que ese camino me haya traído desde aquella periferia nuestra hasta esta institución, este contexto y este congreso, para recibir este premio mayor, cuyas consecuencias apenas dimensiono, es algo que me conmueve y me sorprende, algo que todavía no alcanzo a comprender.

Escritora e ilustrador Peter Sis  ganadores del premio
Hans Christian Andersen 2012
Discurso Maria Teresa Andruetto, entrega premio Andersen, Congreso IBBY, Londres 2012.