viernes, 15 de junio de 2012

El libro, en el libro, en el libro

Conocí este libro maravilloso atractivo, a través del perfil de facebook de Rincón de libro, quien siempre comparte novedades editoriales, así como mágicas ilustraciones. Este libro cuyo título es: "El libro, en el libro, en el libro", empieza más o menos así:

Un niño recibe como regalo un libro. Al abrirlo se ve a sí mismo sosteniéndolo, en una imagen que se repite interminablemente pero que, además, tiene la particularidad de que, detrás suyo, aparece un conejo que realmente no existe. Intenta descubrir por qué, mira el libro en un espejo, busca con lupa en todos los cuadros sucesivos, hasta que acaba entrando en el libro y, atravesándolo de cuadro en cuadro, llega por fin a un mundo en blanco y negro. 
¡El pequeño lector se adentra en el libro y conoce al autor en persona! Al adentrarnos en un libro penetramos en otro mundo. Jörg Müller se toma esta máxima al pie de la letra, la plasma en imágenes y hace aparecer en el mismísimo centro de este rompecabezas de múltiples capas al propio autor/ilustrador del cuento,  trabajando en el último cuadro y le pide que no ponga un conejo sino un gato. El autor/ilustrador se lo promete y ambos salen por fin del libro...


El libro ha sido escrito e ilustrado por Jörg Müller 



lunes, 11 de junio de 2012

Original resumen de "El viejo y el mar"


Llevaba tiempo queriendo enseñaros este bonito y original corto en stop motion con el que me topé hace ya casi un mes. Pero por unas cosas o por otras al final no os hablaba de él. Hasta hoy que por fin os traigo una versión muy especial de una de las obras clásicas de la literatura universal, nada menos que de El viejo y el mar, de Ernest Hemingway. Sin duda su obra más conocida. Así, resulta que los amigos Hagen Reiling, que es el dibujante, y Marcel Schindler, el encargado de dirigirlo, han preparado una auténtica maravilla donde a través de unos increíbles dibujos nos narran toda (absolutamente toda) la historia del conocido libro.

Para el que no lo recuerde, decir que ‘El viejo y el mar’ narra las peripecias de un anciano pescador, que logra pescar un pez gigantesco que le hará recuperar la buena fama que tenía en su juventud. Pero claro, digamos que tendrá más de un problemilla en llevar el pescado hasta la playa. No digo más, pero si no queréis saber cómo acaba la historia, no veáis el vídeo que viene a continuación. Y a los que sigáis adelante, no os entretengo más y os dejo con la peculiar versión de la obra cumbre de Hemingway. Por cierto, decir que la canción que acompaña al vídeo se llama Sail y es de un grupo llamado Awolnation, y tampoco está nada mal, la verdad. Ahora, a disfrutar…


 Fuente: papelenblanco.com


sábado, 9 de junio de 2012

Solo eso me basta

Buscando mis separadores/marcapáginas que suelo dejar en los libros que leo. Y otros que dejo con el libro que vinieron, me puse a revisar cada uno de mis textos, sin dejar de darles una mirada, leída rápida, siendo inevitable que me capturen y me ponga a leerlo y olvidar la búsqueda que inicialmente estaba realizando.
Y como siempre sucede, con todas las lecturas y párrafos, éstos suelen aparecer o retornar en el momento preciso. 
Encontré este, que pertenece a César Toro Montalvo (Lambayeque, Perú, 1947) 


Me basta seguir contigo


Por todo lo que te pasó
me basta seguir contigo.
Te pido que caminemos por la playa.
Soplados por la brisa nos desvestiremos.
A estas alturas el cielo bañará nuestros cuerpos,
tú porque besabas la parte que te corresponde,
y yo porque realicé lo que más deseabas.
Me gustas tanto como yo te gusto.
Yo por no volver con mi amada,
y tú porque no deseas volver con tu amado.

Por todo lo que te pasó
me basta seguir contigo.


Y creo además que una de las canciones que podría acompañar sería esta:




viernes, 1 de junio de 2012

Sobre Víctor Humareda Gallegos


(De Francisco Izquierdo López)
Ay. Sí no habré vivido al lado de mi padre, inacabables situaciones de pobreza, como las que relata en estos fragmentos como las que relata en estos fragmentos de cartas... Su hermano y amigo VÍCTOR HUMAREDA. 

.............FRAGMENTOS DE CARTAS A SU MADRE, DESDE PARÍS, DONDE PERMANECIÓ UN MES EN 1966.
"Mi situación en París se está tornando angustiosa al extremo. La plata se está acabando. Ninguna persona compra aquí cuadros. He hecho un Quijote que nadie lo quiere. No sé francés. Los amigos peruanos solo invitan un té. Envíeme el pasaje de retorno a Lima. El dueño del hotel no tendría ningún miramiento en echarme a la calle. Además, el invierno comienza y mi salud es delicada. Aquí nadie me conoce. (1 de noviembre)En el momento en que le escribo está nevando. Quedarme aquí significaría la muerte. Se terminan los francos. Me quedan 60. Dentro de dos o tres días no tendré nada. Lloro todos los días. En qué hora hice este viaje fatal para mí. Usted no sabe cuánto me pesa haber hecho el viaje. Rembrandt, Goya, Velázquez, Gauguin, Tolouse Lautrec, El Greco, son los culpables por mirarlos auténticamente. Me vienen una pena y una nostalgia indescriptibles. Sólo pienso en Lima. ¡Gente extraña hablando francés a todas horas!. (3 de noviembre)
Ya se terminó el dinero. Iré a dormir no sé dónde. De esta situación yo solo soy el culpable. Mándeme el pasaje a la Embajada del Perú (…) Voy a ver si Rodriguez Larraín o Piqueras me dan hospedaje. Estoy comiendo en la casa de Gerardo Chávez. Hoy salgo de la 16, Rue Nancy. Nadie quiere mi pintura. (días después)
PD
Tacora es mejor que París (Humareda, al desembarcar en el Callao, de vuelta de Europa en el vapor Verdi)

CARTA NOTARIAL A UN COMPRADOR MOROSO

Lima, 15 de noviembre de 1978


Señor:

Hace más de un año que me tiene Ud. clavado a una cruz y no veo en el horizonte forma alguna o Quijote a la vista que me alivie de este perenne estado de angustia producido por Ud. ¿Por qué no me paga lo que me debe por el cuadro que a mala a hora le vendí hace más de un año? Durante ese tiempo Ud. no ha hecho otra cosa que obligarme a hacer largas antesalas en su lujoso estudio para luego, con evasivas, decirme que no tiene dinero, que todavía no le pagan y, finalmente, con malos tratos a mi persona, decir me que no me adeuda nada. ¿Será mi destino ser burlado y mal pagado como César Vallejo? Mi trato con Ud. siempre ha sido cordial, amable y sencillo. Ese es mi estilo. Ese es Víctor Humareda. Pero Ud. ha abusado de mi amistad y donde vio gentileza ha creído percibir debilidad. No será Ud. mi biógrafo. La universidad a nombre de la nación le ha otorgado el título de abogado. Pero carece Ud. de sensibilidad con el prójimo. En sus paredes no cuelgan Humaredas, sino telas manchadas. Si Ud. no cree en su propia alma menos puede captar la mía. Hace más de un año, por la amistad que me invocaba, le vendí el cuadro de mi creación por la irrisoria suma de 15,000 soles y después de mucho sudor y desgaste de suela, sólo me ha pagado 4,400 soles -cantidad pagada a puchos-. Modalidad que no está a la altura de su profesión. Ni de la mía. La profesión del pintor no puede ser regateada, limosneada ni envilecida.
POR TANTO, le pido a Ud. que reflexione y que no quede mal. Págueme los 10,6000 adeudados o devuélvame mi cuadro. Ya verá cómo en esa misma oportunidad le devuelvo sus 4,400 soles ¡Y santas paces! Pero como en la vida todo tiene su límite, el suyo es hasta el lunes 21 del presente mes. Después de esa fecha me veré obligado a defender mis derechos en la forma que mejor me convenga.
DESATENTAMENTE

Víctor Humareda Gallegos

Domicilio: 
MUSEO HUMAREDA Hotel Lima (Dpto. 283) Av. 28 de Julio 2560 La Victoria.

(del perfil de facebook de Paco De a Luca)

Foto de Humareda por Susana Pastor


sábado, 26 de mayo de 2012

La lectura siempre nos acompaña

Para seguir impulsando la lectura, compartimos este vídeo. Las imágenes parecen hacer alusión a nuestra linea de tiempo como lectores, apasionados lectores. Mejor véanlo y disfrútenlo. 
Como bien dice Fernando Savater:  "Mi agradecimiento a Borges por la forma en que me enseñó a leer. El decía que gracias a los libros tenemos recuerdos que no hemos vivido". 
El autor de "Etica para Amador" también nos dice que "la adicción a la lectura modifica nuestra vida y ésta debe empezar en nuestra infancia, porque los primeros sabores de la juventud son definitivos en la vida".

lunes, 7 de mayo de 2012

El sexo de los ángeles


Una de las más lamentables carencias de información que han padecido los hombres y mujeres de todas las épocas, se relaciona con el sexo de los ángeles. El dato, nunca confirmado, de que los ángeles no hacen el amor, quizá signifique que no lo hacen de la misma manera que los mortales.
Otra versión, tampoco confirmada pero más verosímil, sugiere que si bien los ángeles no hacen el amor con sus cuerpos (por la mera razón de que carecen de los mismos) lo celebran en cambio con palabras, vale decir con las adecuadas.
Así, cada vez que Angel y Angela se encuentran en el cruce de dos transparencias, empiezan por mirarse, seducirse y tentarse mediante el intercambio de miradas que, por supuesto, son angelicales.
Y si Angel, para abrir el fuego, dice: "Semilla", Angela, para atizarlo, responde: "Surco". El dice: "Alud" y ella, tiernamente: "Abismo".
Las palabras se cruzan, vertiginosas como meteoritos o acariciantes como copos.
Angel dice: "Madero". Y Angela: "Caverna".
Aletean por ahí un Angel de la Guarda, misógino y silente, y un Angel de la Muerte, viudo y tenebroso. Pero el par amatorio no se interrumpe, sigue silabeando su amor.
El dice: "Manantial". Y ella: "Cuenca".
Las sílabas se impregnan de rocío y, aquí y allá, entre cristales de nieve, circulan el aire y su expectativa.
Angel dice: "Estoque", y Angela, radiante: "Herida". El dice: "Tañido", y ella: "Rebato".
Y en el preciso instante del orgasmo ultraterreno, los cirros y los cúmulos, los estratos y nimbos, se estremecen, tremolan, estallan, y el amor de los ángeles llueve copiosamente sobre el mundo. 

Mario Benedetti
Despistes y franquezas (1989) 

sábado, 28 de abril de 2012

El amor


En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.

—¿Te han cortado?— preguntó el hombre.

—No —dijo ella—. Siempre he sido así.

Él la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta. Y dijo:

—No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Échate en la hamaca y descansa.

Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los dientes para no reírse, cuando él le decía: —no te preocupes.

El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en una hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca.

Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba: —¡lo encontré!, ¡lo encontré!

Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.

—Es así —dijo el hombre, aproximándose a la mujer.

Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.

Autor: Eduardo Galeano
Memoria del Fuego I: los nacimientos